No te ha pasado en ocasiones, que tienes
una mala experiencia en algún lugar o situación y/o persona, por consiguiente
una queja, te encuentras 100% seguro de que tu postura es la correcta y que la
contraparte cometió un grave error del cual eres victima y nadie puede negarlo,
no hay forma alguna de que alguien pueda convencerte de lo contrario.
Haces entonces lo necesario para exponer
tu inconformidad, esperando tener un duelo verbal victorioso, en donde cada
parte expone y defiende su postura, pero dentro de ti sabes que no hay forma
alguna ni poder humano o sobre humano, que permita que la otra parte gane.
Simulas incluso la escena, cual tablero de
ajedrez intuyes los posibles movimientos, imaginas “al culpable” negando todo y
defendiendo su postura a muerte, portándose, desde tu perspectiva, incomprensible
y prepotente, ¡vaya tipo! Básicamente te preparas para la guerra, te imaginas a
ti mismo teniendo que controlar tu tono y volumen de voz para no perder la
cabeza.
Llega el momento y
resulta que la otra
parte es una persona hábil en el tema del diálogo, en un inicio te sientes
retado, no pierde la compostura, te escucha, te responde, expone su discurso de
manera clara, te hace ver que, si el trabajo funciona o no, es por que las dos
partes cooperan y funcionan, y que no toda la culpa puede recaer en uno solo,
te obliga sutilmente a ponerte en sus zapatos. Y finalmente te das cuenta que
tiene razón. ¿Qué haces?
a) Continuas con tu postura, por que conoces
que eres un gran negociador y no todo está perdido, puedes aún encontrar cabos
sueltos y puntos débiles para ganar.
b) Cedes al no ver una salida y te muestras
derrotado, comiéndote tu propio orgullo y sintiendo que el otro te ha pisoteado,
pero que esto aún no acaba, ya tendrás oportunidad de ganar
c) Te das cuenta que no se trata de
ganar o perder, sino que la verdadera
habilidad de negociación y conversación no radica en la imposición de las ideas
sobre la otra parte, sino en tener la habilidad de escuchar, de aceptar otras
perspectivas, de colocarte en todos los zapatos posibles, para tener una visión
mucho más íntegra de la situación. De reconocer que a veces tu perspectiva no
es la única correcta y que en el dialogo es una danza que permite que las dos
partes aprendan y puedan mejorar en sus respectivas áreas de oportunidad.
Cuando entendamos que exponer ideas, debatir, discutir osimplemente hablar no se trata
de guerreros peleado y buscando un triunfo, sino de maestros con diferentes
métodos de enseñanza, pero a fin de cuentas dispuestos a compartir y aprender,
nuestros diálogos y en general nuestros procesos de comunicación serán mas
fructíferos y dignos de una sociedad civilizada.
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