¿Cómo por qué alguien quisiera ser publicista?





El ser humano por naturaleza es creativo, todos en mayor o menor potencia usamos día a día nuestra creatividad para resolver situaciones cotidianas. Claro, eso no quiere decir que todos quieran o puedan ser creativos publicitarios. ¿Cuál es la diferencia? Sencillo, el mundo odia la publicidad,  o díganme: ¿A quién de ustedes le gusta pagar un boleto para entrar al cine y chutarse 10 minutos de comerciales seguramente malos? O ¿A quién le encanta tener que ver un anuncio en YouTube antes de ver el video que realmente queríamos ver? Probablemente la respuesta sea a casi nadie.  


Y es por eso que el mundo de la publicidad tiene una reputación no muy buena y a mi parecer en el 90% de los casos bien merecida. Pero ¿qué pasa con aquella publicidad que realmente enamora, la que hace que la piel se ponga chinita y eriza los bellos? Esa publicidad trasciende.

Entonces el mundo no odia la publicidad, el mundo odia la mala publicidad. Y es que las marcas han venido saturándonos de mensajes comerciales hasta el punto en que nuestra mente los bloquea  y simplemente no los ve. Entonces ¿por qué a alguien le gustaría trabajar en algo que a nadie le gusta?  La respuesta es evidente, el mundo de la publicidad como lo conocemos está y seguirá cambiando. Las marcas poco a poco tendrán que modificar su manera de comunicarse con nosotros, los consumidores. Las agencias tendrán que preocuparse menos por los problemas de las marcas y preocuparse más por los problemas de las personas, del mundo en el que vivimos. ¿Ustedes creen que a una tabacalera le convenga una sociedad enferma de cáncer pulmonar? Claro que no, nadie compraría su producto. Entonces, si las marcas quieren seguir siendo precisamente eso, marcas,  tendrán que preocuparse por el bienestar de su consumidor, al menos para que éste le pueda seguir consumiendo. Lo sé, suena frío y calculador pero es real.

Se vendrá una revolución de la industria publicitaria dónde las marcas tendrán que contarnos historias hiperauténticas, donde veamos al consumidor como protagonista de las historias y no a los productos.
Imaginemos toda esa creatividad y potencial del gremio publicitario enfocado en cosas más trascendentes, trabajando para solucionar problemas de la sociedad cambiándoles la vida a las personas. Suena a utopía pero estoy convencido de que sucederá.
Claro, esto no pasará de la noche a la mañana, por eso es un buen momento para entrar, respirar, conocer, comer, soñar, volar, inspirar, reír y llorar en el mundo de la publicidad, después de un par de golpes estoy seguro que la industria me dejará aportar mi granito de arena. Quiero estar y ser parte de la historia y no simplemente verla suceder.

Nos leemos la próxima.





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