La chamarra amarilla



Todos alguna vez hemos comprado algo que meses semanas días después te das cuenta que no debiste haberlo comprado. ¿La razón? sencilla, era algo que no necesitabas, que no te era indispensable, que podías vivir sin él, vaya hasta antes de verlo ni si quiera sabías que existía.

Bueno pues algo parecido me pasó a mí con "La Chamarra Amarilla".

Antes trabaja en centros comerciales así que todos los días, todo el día me la vivía ahí, pasaba por los pasillos, veía los escaparates y por supuesto entraba a las tiendas solo a curiosear.

Y ahí estaba la primera vez que la vi. Puesta en un maniquí  que traía tenis rojos y jeans azules, los cuáles no importaban porqué yo solo veía la chamarra amarilla.

Más que chamarra era un  rompe vientos tipo impermeable amarillo con aplicaciones en color blanco.
Lo sé la descripción es horrible pero créanme en la vida real no es tan fea.


La vi, me la probé me gustó como quedó y luego vi el precio $750.00
y dije Ñaaaa. No es para mí. Podría ser pero no ahora.

Así pasaron varias días y siempre que pasaba por ahí la veía puesta en aquel maniquí.

Hasta que un día me di cuenta que ya no estaba en ese maniquí.
Así que pensé seguro ya se acabó. ( ja-ja )
Entré a la tienda lleno de intriga y para mi sorpresa ahora estaba en un exhibidor junto a otras 20 iguales, pero para más sorpresa ya valía $550.00 ( Así que pensé: Seguro bajará  más y me fui )

Algunas semanas después al caminar por la tienda había una letrero de tamaño considerablemente enorme:
Mercancía con punto amarillo 2x1" Y pensé ¿Seguirá la chamarra?
Así que sin pensarlo entre en busca de ella. Y... ahí estaba con etiqueta punto amarillo pero curiosamente ahora valía otra vez $750.00 ( ffff )


Así que dije, podría ser, me compro algo más de etiqueta amarilla de un valor similar y serán dos prendas por $750, es decir cada una más o menos por $375.00 no está mal. 
Recorrí los pasillos en busca de aquella prenda y nada.
Nada que me gustara, convenciera, vaya ni una sola prenda logró llamar mi atención.
Salí triste de la tienda pensando en que la chamarra de todos modos ni me la iba a poner.

Días después llegaron las rebajas inmediatamente mi mente pensó en aquella chamarra amarilla, que si bien me gustaba mucho también dentro de mi algo me decía que terminaría por no usarla.

Me acerqué a la sección dónde normalmente la estaba y nada. Seguí ambulando por la tienda y llegué a una sección mucho más escondida y saltó a la vista una gran mancha amarilla, exacto la chamarra estaba ahí.

Me acerqué  cautelosamente y la vi. Ahí estaba en todo su esplendor y con una gran etiqueta de color rojo que ahora indicaba la módica cantidad de $250.00

Obviamente ya no pude resistir, me la probé, mi mente aceptó la imagen y me dirigí con ella a las cajas muy decidido. 

Cómo era de esperarse pasaron días antes de usarla y tengo que confesar que cuando me la puse por primera vez fue hasta forzado ni hacía tanto frío.

Así pasaron días donde traté de usarla pero al final no me animaba. Y poco a poco fue quedando olvidada.

Hasta hace un par de días. Con mi llegada al DF y gracias a los fenómenos climatológicos que afectaron al país. La chamarra amarilla se ha convertido en mi mejor compañera. Ahora no hay día que no esté en mi mochila. Ya que las lluvias llegan de la nada. Así que si ven a un punto amarillo andar por el DF, es probable que sea yo, o algún repatidor de pizza, un empleado de televisa, un tránsito u cualquier otra persona de los millones que viven aquí, pero bueno también puede que sea yo.
Nos leemos la próxima.

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