El arte de compartir



Si tú y yo nos conocemos, quizá sabrás que tengo cierto gusto por los divagues filosóficos y de la vida, y que no es la primera vez que se exponen endondeescribimos.com

Hace poco, en una conversación, salió al tema andar de mandilón, tener vieja “el amor en pareja”   y tras escuchar varias preguntas y frases, cual si fuera yo el Platón del siglo XXI, me aventuré a compartir mi muy personal punto de vista.

No soy ningún erudito de las relaciones ni el amor, y en definitiva creo que es un tema de múltiples aristas y complejidades, solo expongo aquí una parte de lo que opino al respecto. Quiero dejar en claro que, no juzgo ni critico ninguna postura y/o práctica de las relaciones en pareja, todas me parecen respetables y dudo que exista una verdad absoluta en el tema. Dicho lo anterior, les comparto de mi divague…

Si bien soy fiel creyente de que el amor placentero requiere de dos partes y un muto sentir, me parece importante, antes de hablar de la pareja, reparar un poco en la individualidad del ser.

Me gusta creer que el amor en una relación no es propiamente complementario, sino la suma de dos totalidades, es decir, que cada uno de ellos se es suficiente a sí mismo, se auto-asimila como único e independiente, es capaz de ser feliz en su individualidad. Al final del día, la persona con la que más tiempo pasamos en esta vida, con quien más compartimos y más nos conoce, somos nosotros mismos y más nos vale estar en armonía y valernos por nosotros mismos.

Creo que con frecuencia y muy probablemente de forma errónea, buscamos piezas y cabos sueltos de nuestra vida en corazones ajenos, y en mi opinión, puede esto crear un sentimiento distorsionado del amor y un tanto dependiente.

Ahora, no significa que uno tenga que ser un monje Budista de alto rendimiento y aparecer en la lista de próximos santos para poder darse la oportunidad de comenzar una relación en pareja, creo que basta con reconocer y hacer consciente la independencia del ser y el constante desarrollo del mismo.

Una vez reconociendo que no somos medias naranjas, sino frutos completos, puedo hablar de la pareja, y creo que puedo exponerlo de la siguiente forma.

Compartir. Todo es mucho más placentero, toma más fuerza y se torna más bello cuando puede hacerse extenso a otras personas.

¿El tesoro? Encontrar a alguien que esté dispuesto a compartir su totalidad , su autenticidad, defectos, mañas, virtudes, ñoñeces, su pasado, su presente y todo lo que ello implica sin temor a ser juzgado o incomprendido, alguien que entienda que jamás serás la persona más importante de su vida, ese puesto ya está ocupado por ti mismo, alguien que permita tal autenticidad en tu ser que puedas decir “estoy enamorado de la persona que soy contigo, gracias por dejarme compartirte de ella”. Pero sobre todo encontrar alguien que esté dispuesto no solo a compartir, sino a que le compartan.

Como digo, no soy ningún erudito del amor, pero es este el concepto que me gusta en una relación en pareja, de admiración recíproca, sin versiones dependientes, con un mutuo acuerdo de un proyecto futuro y total respeto a la independencia del ser.


Podría seguir escribiendo pero sería un post demasiado meloso y quizá aburrido, espero te guste y si quieres compartir o debatir algo al respecto, no dudes en hacerlo.



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